“El arte
prospera en Cuba” por Patricia Briggs.
Revista Art Papers. EU
Nov/Dic 2004.
El arte prospera en
Cuba. Allí los artistas le dirán que conseguir los materiales para crear arte
puede ser difícil debido al embargo comercial de los Estados Unidos, pero venderlo
fuera del estudio, o en la calle, no lo es. De hecho, vender arte a los
turistas y a los coleccionistas es una de las maneras más directas de acceder a
la moneda americana y europea, que son mucho más valoradas que el peso cubano.
El arte experimental y conceptual, menos aceptado por los turistas, también
tiene un fuerte apoyo en Cuba. Valorando la vida cultural del país y
preocupados por asegurar la presencia cubana en el ámbito internacional del
arte, el gobierno cubano no sólo patrocina
Mientras que el arte
en las décadas siguientes a la revolución, exhibió una inclinación hacia la
celebración de temas socialistas -la glorificación del obrero y el campesino, el
pueblo cubano, o el héroe revolucionario- muchos de los artistas cubanos
jóvenes de hoy, abrazan el idioma internacional del conceptualismo, una visión
estética frecuentemente acompañada por una postura de crítica social o
política. En “Soñar no Cuesta Nada”,
esto es particularmente evidente en el trabajo de Abel Barroso, el artista más
establecido del grupo, quien ofrece una punzante caricatura que apunta a un
rango de temas que incluyen la prensa del arte internacional, el mercado del
arte cubano y la política extranjera de los Estados Unidos. Elaboradas en madera
y sujetadas con pasadores, como marionetas, Barroso presenta una serie sin titular
(2004) de figuras pequeñas y graciosas, paradas torpemente en pequeñas cajas semejantes
a escenarios, montadas en la pared de la Galería. Aunque con una presencia juguetona,
las imágenes en gráfica negra y palabras impresas con letras primitivas, les dan
un carácter sardónico a cada “robot”.
Las contradicciones
en la política de Estados Unidos, con respecto a la venta de armas y la llamada “Guerra Contra el
Terrorismo”, son el blanco de Barroso en el "Robot Antiterrorista”. Con el
lema en Ingles, "No Armas Americanas", colocado al lado de la imagen irónica
de un escáner radiográfico de aeropuerto, que muestra un petardo encendido en una
maleta, junto a un par de patines de niño y un par de gafas solares.
“El Artista Robot”
parodia la practica establecida como institución por los guías turísticos
cubanos que visitan los estudios de los artistas, imprimiendo lemas como
“Bienvenidos, visíteme” y “Hablo Ingles”, junto con imágenes de Tarjetas Visa de
Crédito y graficas de Códigos de Barras. Nadie está exento del dedo apuntador de
Barroso; su “Robot Crítico del Arte” asume una postura de saludo al estilo
“Heil Hitler”.
“El Tren” (2002) de
José Emilio Fuentes es más sutil en su humor y su comentario social. Fijando cuatro
ruedas, fabricadas con el centro estriado de neumáticos descartados, Fuentes
transforma mágicamente la cabeza herrumbrosa de un hacha, en el vagón de
un tren en miniatura sobre un carril improvisado.
“El Tren”, resistente y robusto, fabricado 100% de materiales reciclados,
reverbera con el espíritu de una Cuba contemporánea, donde (otra vez, por el
embargo) absolutamente todo se recicla interminablemente y los objetos se usan
a menudo ingeniosamente para propósitos diferentes a los que fueron creados originalmente.
Aun más lírica es la
obra elegante y subestimada, “Regalo del Universo” (2004) de Ernesto Peña.
Aquí, una serie de estrellas fabricadas de mármol (fabricadas para nosotros con
detalles arquitectónicos) representan el universo. Los regalos, (el sueño de un
niño hecho realidad) son pequeños juguetes plásticos anidados en flores secas,
dentro de cestas baratas de tiendas de artesanía, cada una suspendida del
anzuelo colgante de una pequeña vara de pesca que se proyecta desde el centro
de cada estrella. “Regalo del Universo” es poesía visual concentrada,
cristalizando perfectamente la idea de la inocencia y la dulzura de la niñez, pero
aún así, completamente bañada en melancolía.
La escultura de
Lisbet Fernández, “Agáchate, agáchate” (2004) domina la exhibición con su poderosa
agrupación de figuras en terracota mate. Cada figura se agacha en un pedestal,
mientras que un viejo neumático automovilístico cuelga del techo por una cuerda
fina de vinilo. Aunque en esta obra maravillosa abundan los detalles
naturalistas, la obra atrae al espectador a un mundo surrealista suspendido
extrañamente entre un sueño y una pesadilla. Como deteniendo las imágenes
individuales de una película, Fernández presenta una serie de vistas de un niño
prematuramente envejecido, que con sus expresiones faciales y gestos, sugiere
un rango completo de emociones profundas.
¿Pero, como puede uno descifrar estas expresiones? Estas no son las
emociones que uno asocia con un niño, como temor, asombro, anticipación y
frustración. ¿Qué experiencias ha causado este afligido sueño? Fue el trabajo
de Fernández el que inspiro el tema central de “Soñar no Cuesta Nada” y no es
para menos. “Agáchate, agáchate” ofrece una reexaminación del remolino interno
del drama síquico humano, donde la desilusión y la frustración de un mundo
despierto, se entrelaza con el potencial fértil del ensueño mas inocente.
Patricia Briggs.